La boda de Raquel y Álvaro

Foto: Ismael Molina

Uno de los días más importantes de tu vida es, sin duda alguna, el día de tu boda.

Si en tu boda te acompaña tu pequeña Alba, tus familias y amigos más íntimos, la boda se convierte en algo más que especial.

Foto: Ismael Molina

El hecho de que los novios se vistieran en la misma casa ya era sintomático de que era una boda especial. Puertas cerradas, intimidad, discrección… eran unos de los adjetivos que definían los momentos que se vivían allí.

Mucha gente daba vueltas por la casa. Todos ellos en la parte de abajo, pero la parte de arriba estaba cerrada a cal y canto, como si se tratara de un búnker aguardando la persona que fuera a recoger un tesoro.

Foto: Ismael Molina

Zapatos, pendientes, el traje y los anillos estaban preparados en el vestidor. Mientras Raquel, con mucho mimo, se pintaba ella misma, preparándose para su día, el día donde ella será la protagonista.

Foto: Ismael Molina

Pero Álvaro parecía que se iba casar otro día. Con una tranquilidad impropia de un novio a una hora escasa de casarse, Álvaro salió de la ducha para vestirse.

Foto: Ismael Molina

Cierto es que los chicos tardan poco en vestirse. Traje, zapatos, gemelos, corbatín y chaqueta. Listo para el día grande, listo para disfrutar y firmar un papel que no hace más que refrendar lo que el amor unió hace ya muchos años, el mismo amor que hizo nacer a Alba, la pequeña de la familia.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

“Vamos tarde”. Es la frase más repetida a la salida del novio. Cosa normal después del ajetreo en la casa y que no hacía más que retrasar la ceremonia, las cosas buenas se hacen esperar, o eso dicen.

Foto: Ismael Molina

La novia empezó a vestirse a la salida del novio. Raquel, rodeada de una aureola blanca que reflejaba las paredes del vestidor gracias a la luz que entraba por la ventana, se daba los últimos retoques para, ya sí, salir con destino al matrimonio.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Una hilera de damas de honor abrían el paso a la novia en la Hacienda Los Miradores, en el Viso del Alcor. El calor iba ser un acompañante de lujo en la ceremonia. Los novios pusieron abanicos personalizados para la ocasión.

alvaro-y-raquel-238

alvaro-y-raquel-239

La sorpresa llegó por partida doble. Después de unas palabras emotivas de amigos y familia, el perro de la familia fue el encargado de llevar los anillos a la pareja.

alvaro-y-raquel-284

alvaro-y-raquel-311

Pero las sorpresas no acaban ahí. La novia sorprendió al novio en el momento de decir los votos. Una canción especial para la pareja fue cantada por Raquel con toda su gente presenciándolo, en su boda, un momento único que quedará para el recuerdo tanto de la pareja como los que lo vivimos “insitu”.

alvaro-y-raquel-305

Con un intenso y romántico beso acabó una ceremonia tan íntima como bonita.

alvaro-y-raquel-320

Después llegaron los posados. Esta hacienda tiene un túnel precioso detrás de los jardines, el cuál utilizamos como escenario. Aquí os dejó algunas fotos del resultado.

alvaro-y-raquel-361

alvaro-y-raquel-365

alvaro-y-raquel-377

Durante la tarde, después de la tarta, hicimos otra sesión de fotos en otras zonas de la hacienda para aprovechar la luz que brindaba el día.

alvaro-y-raquel-492

alvaro-y-raquel-615

La fiesta vivida en el salón de la hacienda no fue moco de pavo. Eran pocos, pero animados, y dieron algunas fotos para el recuerdo, que comenzó después del baile de los novios.

alvaro-y-raquel-553

alvaro-y-raquel-549

alvaro-y-raquel-562

alvaro-y-raquel-568

alvaro-y-raquel-579

alvaro-y-raquel-588

alvaro-y-raquel-591

alvaro-y-raquel-597

Una boda preciosa entre Álvaro y Raquel. Entre las imágenes de la boda, me quedo con una. Se llama Alba, el mayor tesoro de Raquel y Álvaro, ya marido y mujer.

alvaro-y-raquel-470

 

2 comments

  1. Eres la novia más bonita del mundo. la mejor madre, la mejor hija. Mi mejor obra de arte, irrepetible. Gracias mi amor, por tu ternura, por tu belleza, tu corazón alberga el más grande de los tesoros de mi vida, tus preciosos ojos alumbran mi camino desde el primer segundo de tu vida, si tí mi vida no sería la misma. Una y mil veces volvería vivirlo todo, sólo por el inmenso placer de ser tu madre. Gracias eternas por mi preciosa ALBA, sólo por tí y por ella todo merece la pena. Os adoraré el resto de mi existencia y después también. Siempre. Gracias preciosas mías por existir. Os quiere con toda su alma, vuestra madre y abuela.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *