La boda de Inma y Paco, la elegancia por bandera

Foto: Ismael Molina

¿Hay algo más clásico que una novia vestida de blanco con zapatos blancos?

A mi, particularmente, me encanta el blanco. Tanto como fotógrafo como persona que soy. Y si es el blanco de una novia más todavía.

¿Y porqué os digo esto? 

Inma y Paco, la pareja a la que también le hicimos la preboda se casaban el 10 de Septiembre, y ahí estaba IMFotógrafos para captar los momentos más importantes de su enlace. Inma iba de blanco inmaculado, algo que en estos tiempos ya se ve poco…

Inma, una chica nerviosa en los momentos previos de salir del hotel donde se vistió, el Hotel Ayre Sevilla, disfrutaba con sus amigas Laura y María de los momentos previos a su boda. Como no podía ser de otra forma fueron unos momentos donde reinaba el nervioso de ella, junto con la ilusión y las caras de sus amigas, viéndola cómo la iban transformando poco a poco en una princesa, un sueño que se hacía realidad.

Mientras tanto, Paco, junto con su prima, iba vistiéndose en otra habitación del hotel. Él, después de unos “problemas técnicos” se iba preparando poco a poco bajo la atenta mirada de su madre. 

El coche, un Rolls&Royce, aparcado ya en la puerta esperaba ansioso la salida de la novia. 

El coche llegó hasta la mismísima calle San Bernardo. Paco esperaba a su prometida en el altar junto al Cristo de la Salud de San Bernardo. La cara de Paco lo decía todo.

La ceremonia, oficiada por un amigo de la pareja, fue muy emotiva. El cura dio pinceladas de la pareja que acabó siendo como un toque personal e íntima de una ceremonia que suele ser demasiada “protocolaria”.

Foto: Ismael Molina

Pasada la ceremonia, con la pareja ya como marido y mujer, llegó el momento que todos esperan, igualmente esperamos los fotógrafos. Una lluvia de arroz cayó sobre los novios a la salida de la iglesia. La luz que en ese momento había sobre la puerta de la Iglesia era espectacular. Un sinfín de aureolas de color naranja cayó sobre los invitados, pudiendo aprovechar los contraluces que eso generaba gracias al sol tan bajo que había sobre esa hora.

Los novios se fueron directos… al bar. Ellos querían compartir  junto con sus amigos de siempre momentos que, aunque se pueda hacer cualquier día, ellos querían hacerlo en un día tan especial porque… ¿Hay algo más cotidiano y placentero que tomarte una cerveza con tus amigos mientras charlamos?¿Quién no lo ha hecho?

En este punto nos tocó tirar de fotografía social, esa fotografía que tanto nos gusta a algunos fotógrafos. Robados, caras, detalles… momentos que gracias a los que captamos esos momentos esta pareja puede tener grabado para siempre… es lo bonito de la fotografía ¿verdad?

Pero ¿Qué suele pasar cuando se va uno de cervecitas con los amigos? Que el tiempo se le va a uno muy rápido. Eso nos pasó con Inma y Paco. La sesión en Plaza de España se acortó bastante, llegando con la luz muy baja pero intentamos sacar provecho de lo que nos dio tiempo. Una sesión rápida pero no exenta de fotos…

De ahí nos fuimos ya al convite. El restaurante La Raza acogió al personal de la boda de la mejor manera. Unas fotos social abrió el convite y las fotos protocolarias con las familias para ya entrar al salón. Las paredes del salón, de un tono cálido, nos dio como resultado de rebotar el flash una atmósfera muy agradable y confortable.

A partir de ahí sólo nos quedaba el baile. Un baile con apenas luz y contraluces de colores. Intenté sacar el ambiente que estaba percibiendo para no romper la magia del momento y finalmente quedó unas fotos con un ambiente bastante curioso y, desde mi punto de vista, bastante bonito. Siluetas, líneas de luces y contraluces recibió el sensor de mi cámara para terminar una boda muy emotiva, clásica pero a su vez desenfadada.

¡Enhorabuena a la pareja! y gracias por hacernos el trabajo tan fácil. Con parejas como vosotros da gusto.

¡Hasta la próxima!

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