Boda de Laura y Álvaro

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Cuando llegas a casa de una novia, después de las reuniones previas, de que te describan la casa, te enseñen videos… vas pensando y cruzando los dedos para que “haya buena luz, por favor…”. No saben lo que nos ayuda una buena ventana de luz en casa de los novios a la hora de realizar una boda. Y en esta boda tengo que decir que se cumplió mi sueño.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Álvaro y Laura parecen sacados de la película de “8 Apellidos vascos“. Él, sevillano, y ella, de orígenes vascos, enseñando Sevilla a los turistas que visitan su hotel a diario, una mezcla que funciona muy bien, según se muestra en la película original ¿verdad? ;).

La casa de Laura era espectacular. No es que sea una mansión de 3 plantas con jardín..no. Tenía un ventanal que ocupaba todo el ancho del salón, mejor que una ventana octogonal de esas que algunos de nosotros utilizamos para los flashes… y eso se nota.

En la sesión de maquillaje, cortesía de Mar Martínez (www.marmartinez.es), la luz era muy agradecida. Una luz suave entraba por la ventana y se reflejaba en todo el salón. 

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

En la casa, como es costumbre, siempre aparecen personajes importantes para la novia/novio.

En esta boda la casa de la novia estaba muy concurrida. Su amiga María y su amiga de la facultad, Eva, acompañaban a Laura desde la noche anterior. Los padres de Laura aparecieron por allí para observar el proceso de la protagonista del día, Laura.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Laura, muy tranquila al principio, fue poniéndose nerviosa conforme pasaba la mañana. Disfrutaba de la compañía mientras los padres se arreglaban… hasta que le tocó el turno a ella. Será porque estábamos todos alrededor de ella, pero fue poniéndose nerviosa. Mar la tranquilizaba mientras la pintaba con una destreza como quien lleva años pintando a novias, como es el caso.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Mientras, por la casa, detalles como los zapatos iban cogiendo forma en mi cámara buscando las posibilidades. Un fondo como el de un sofá sirve para destacar unos zapatos diferentes al resto por color. Un verde azulado daba fondo a unos zapatos color crema que, junto con la rugosidad de la tela hacía un contraste bastante bonito.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Álvaro, algo nervioso momentos antes de la boda, se vistió en casa de su hermana, bajo la atenta mirada de parte de su familia.

Allí prevalecía el nerviosismo, la ilusión, el deseo de la llegada del momento tan mágico que todos estaban esperando. Mientras las mujeres se peinaban y arreglaban con la peluquera; los hombres ayudaban a Alvaro a acicalarse y a los últimos retoques.

Foto: Clara Thiriet

Foto: Clara Thiriet

La hermana de Álvaro disfrutaba con su hermano de un gran día como lo es siempre una boda. Las risas acompañaban y ayudaban a que el nerviosismo presente se fuera disipando.

Foto: Clara Thiriet

Foto: Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Mientras tanto Laura iba terminando de arreglar. La novia iba tomando forma. Gerardo la peinaba mientras en la casa se iban terminando de colocar los zapatos y las pamelas las chicas en otra habitación. Ya olía a boda por allí.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Siempre decimos que ver a una novia pues como que da alegría. Es muy agradable ver a una persona tan feliz ( y tan nerviosa a la vez) esperando ese momento que seguramente muchas niñas sueñan, el de casarse de blanco el día de mañana. Laura se vistió en el salón, dejando a los hombres de la casa en otra habitación para que la sorpresa fuese mayor. 

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

La cara del sobrino de Álvaro dice mucho, no pudo aguantar el emocionarse, junto al padre de Laura, al ver a Laura vestida de blanco. 

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

A partir de ahí todo fueron carreras. Lo normal. 

Laura salió hacía el Ayuntamiento en su coche mientras Álvaro la esperaba allí. 

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Al ser civil, la ceremonia fue muy rápida. Hubo tiempo para llorar, reír, y disfrutar del momento de ellos dos. Cómo anécdota, el calor. Álvaro, fruto de los nervios, empezó a tener mucha calor, hasta el punto de parar la ceremonia buscando un pañuelo donde limpiarse, los nervios que normalmente juegan una mala pasada.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Antes de la ceremonia nos fuimos a dar un paseo por los alrededores del Ayuntamiento para hacer tiempo hasta que los invitados llegaban al convite. Aprovechamos para hacer algunas fotos de un estilo algo más “street” como esta.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

El convite se realizó en el Real Círculo de Labradores, con un marco incomparable como el río Guadalquivir. La llegada no pudo ser más emocionante. El cuñado de Laura, vasco de nacimiento, realizó el típico baile vasco llamado Aurresku en honor a los novios a la entrada al convite. Un placer ver y descubrir una de las tradiciones del País Vasco de una forma tan singular como está. Después, conversando con el cuñado de Laura descubrí un poco más sobre este baile y el porqué se realiza. Dicen que todo los días se aprende algo nuevo ¿no?.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

A partir de ahí todo fue disfrute y alegría. La entrada al convite fue espectacular. Cánticos para los novios que no tuvieron otro remedio que besarse con una novia subida a una mesa, una maravilla disfrutar de una boda tan alegre y divertida como esta.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

El baile no fue un baile a lo típico. Una fila de chicas rodeaban a los novios, que, de una forma a veces cómica y a veces romántica disfrutaban de unos momentos que, lejos de lo “normal”, se recordarán por lo que disfrutaron todos.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

En definitiva, fue una boda espectacular, donde el ambiente “sevillano-vasco” fue la tendencia predominante, con toques personales que hacen de una boda una cosa tan personal, donde al final hasta los fotógrafos acabamos disfrutando. Gracias a Álvaro y Laura por hacernos el trabajo tan fácil y a toda su familia por acogernos como uno más de su boda, porque al fin y al cabo estábamos trabajando, y vosotros nos hicisteis el trabajo muy fácil

¡Un saludo!

ismael-y-clara

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