Boda Almu y David, entre sonrisas y lágrimas

Foto: Ismael Molina

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Una boda siempre es motivo de alegría… y de lágrimas.

La boda de Almu y David fue muy emocionante. Desde primera hora de la mañana se respiraba un ambiente de día grande. Almu llevaba mucho tiempo preparando la boda. Es una chica muy perfeccionista y trabajadora, y como tal quería hacer la boda a su gusto. Tanto es así que personalizó todo lo que se puede personalizar en una boda. Meseros, Cajitas de tabaco, invitaciones de boda, sobres… y un sinfín de cosas que al final le dió un toque especial al ambiente.

Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

Llegar a casa de la novia de noche puede ser un problema. Puede ser un problema cuando ves que no hay luz en la casa y que te la vas a tener que jugar con nuestro querida amiga luz amarilla. Lejos de ser un problema, es una de las situaciones más difíciles de trabajar para un fotógrafo. 

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

En la casa estaba toda la familia de ella (la más cercana). Almu, con sus dos hermanas (Bego y Mari) sus padres y el novio de Mari esperaban su turno en peluquería mientras Almu daba vueltas nerviosa sin saber que hacer. Las hermanas se peinaban y pintaban poco a poco mientras que la madre de Almu, Carmina, iba preparando los vestidos, los zapatos, las pamelas…

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Tengo que agradecer a Carmina el trato que me dio. Preparó, como si de un escaparate se tratase, un bodegón con las cosas de la Almudena en su habitación. No pudimos hacer hasta bien tarde la fotografía ya que la luz que me entraba por la habitación era bastante escasa, pero finalmente se consiguió.

Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Mientras, David, se preparó en casa de sus padres, una pequeña casa con detalles peculiares que marcaban la diferencia. Allí permanecía la calma, o eso parecía.
El novio aguardo en la ducha un buen rato, terminando de retocarse mientras la madre se peinaba y maquillaba. El padre en cambio tardo escasos 10 minutos en vestirse, con lo cual todo parecía que iba en hora hasta el momento. Pero habitualmente los nervios de una boda hacen que la cosa se retrase, como fue el caso. ¡Gemelos, tirantes, corbata y para la iglesia!

Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

Foto:Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Ya con los nervios, en casa de Almudena empezaban las prisas, pero como dije al principio, esta boda es de sonrisas… y lágrimas.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

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Almudena había preparado dos marcos para sus padres, que se lo dio antes de salir hacia la iglesia. Las primeras lágrimas salieron a relucir ¿lógico no?

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Almudena, como muchos sevillanos, es hermana de una hermandad, en su caso de San Isidoro. Como en sus mejores sueños, Almudena llegó a la iglesia de su vida de la mano de su padre con la mirada brillante de todos sus invitados. La ceremonia fue intensa, donde las hermanas de Almudena no pararon de colocarle bien el velo a su hermana con una delicadeza envidiable.

Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Al término de la ceremonia, llegaron las típicas fotos en el altar. Muchísima gente queriéndose colocar en las fotos… ¡casi no nos caben!

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

La salida fue complicada pero a la vez divertida. Muchísima gente fuera de la plaza con poco espacio para moverse, eso hizo que estuviera muy cerca de los novios y consiguiera meterme en la escena como me gusta. Algunas fotos saludando a la gente y para la hacienda ¡que escarba!

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Llegamos a la hacienda e hicimos algunas fotografías por la fantástica Hacienda de los Ángeles antes de entrar a otra de las curiosidades de esta boda. Aquí no son los invitados los que ven entrar a los novios. Aquí son los novios los que reciben a los invitados a las puertas del aperitivo, un detalle precioso que hace que todos los invitados tengan su momento con los novios, una iniciativa preciosa que acompañaba al detalle de los meseros junto con las iniciales de los novios. 

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Ya el comienzo del aperitivo fue una pasada. Mucha gente disfrutando de la compañía. A los novios ni se les veía, era el momento del fotógrafo social. Retratos, primeros planos, risas y fotos, muchas fotos.

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

La entrada al convite fue, como decirlo, espectacular. Fue como una mini-fiesta de 10 minutos donde todo el mundo cantaba, bailaba, gritaba, saltaba... una entrada de convite como debe de ser, una fiesta. Las mesas alzaban las servilletas como si fuera una bufanda de un partido de Primera División (un guiño a mi experiencia profesional en toda regla).

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

A partir de ahí todo fueron risas… y lágrimas. Carmina, la madre de Almudena, esperaba a llegar al convite para darle un regalo a los novios. Un marco para cada uno con una frase pensada por la madre para ellos.

Foto: Ismael Molina

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Más tarde, ya en el postre, Almudena entregó los ramos a sus familia, terminando para entregar la mayor parte de su ramo a Bego, su hermana pequeña, un momento muy emocionante donde las lágrimas brotaron de la mayoría de los presentes… y casi del servicio que trabajaba en la boda.

Foto: Ismael Molina

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Terminada las lágrimas, daban paso las risas… o no. Faltaba el baile por… sevillanas. Un baile cantado Alex Ortíz, amigo íntimo de la novia, hizo que muchos de los invitados se le llenara los ojos de lágrimas, unas lágrimas que asomaban por los ojos de Almudena mientras miraba a su ya marido bailando con ella.

Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

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Una sevillana cantada en directo es el mejor broche a una boda en Sevilla ¿verdad? Pero no, ahí no acababa la cosa…

Foto: Ismael Molina

Foto: Ismael Molina

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Comenzaba una fiesta con música en directo. David se subió al escenario para animar su propia boda para delirio de los presentes. Muchos momentos para el recuerdo de todos los que estaban en el salón. Una fiesta a la altura de la boda, una fiesta donde TODOS se lo pasaron genial.

Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

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Foto: Ismael Molina

Foto: Clara Thiriet

Foto: Ismael Molina

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Con esto terminaba nuestra boda, una boda en donde disfrutamos muchísimo desde el principio. La libertad en la casa de los novios, una ceremonia en una iglesia preciosa, en una hacienda espectacular con gente increíble. ¿Se puede pedir más? Muchas gracias a todos los que hicieron de esta boda, una boda especial y en especial a Almudena y David, que gracias a su predisposición pudimos trabajar de lo más cómodo, gracias pareja y ¡Os deseamos lo mejor para vuestro futuro juntos!

Foto: Ismael Molina

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Un saludo y hasta la próxima!

 

 

 

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